Tesoros naturales de América Latina
México se encuentra entre el Océano Pacífico y el Mar Caribe, lo que le confiere una gran variedad de paisajes. En la costa hay playas tropicales, mientras que el interior está formado por mesetas, zonas volcánicas, desiertos y cordilleras. En la península de Yucatán hay numerosos cenotes, pozas naturales formadas en la roca caliza. Más al norte se encuentra el Cañón del Cobre, una extensa zona de profundos desfiladeros y montañas. Quien combine varias regiones en un mismo viaje podrá descubrir así una parte diferente del país en cada etapa.
Sur de México: naturaleza y tradición
En el sur de México se encuentran regiones como Chiapas y Oaxaca. Aquí encontrará selva tropical, montañas, pequeños pueblos e importantes yacimientos arqueológicos de, entre otras, las civilizaciones maya y zapoteca. La cultura local sigue desempeñando un papel importante en estas regiones. En los mercados se venden productos locales y, en muchos lugares, las costumbres tradicionales forman parte de la vida cotidiana. Las distancias entre las distintas zonas pueden ser considerables, por lo que es recomendable planificar tiempo suficiente y no viajar a otro lugar cada día.
Ciudades históricas llenas de carácter
Ciudad de México, Guadalajara y Mérida son muy diferentes entre sí, pero todas combinan la historia con la vida moderna. Ciudad de México cuenta con museos, restaurantes, barrios históricos y arquitectura moderna. Guadalajara está muy ligada a la música y a las tradiciones regionales, mientras que Mérida es un buen punto de partida para explorar Yucatán. También Guanajuato y San Miguel de Allende son lugares famosos por sus cascos históricos, sus coloridos edificios y sus plazas. Al quedarse unas cuantas noches en un mismo lugar, se dispone de tiempo suficiente para, además de visitar los lugares de interés más conocidos, pasear tranquilamente por los distintos barrios y descubrir buenos restaurantes.
Viajar por México
Dada la extensión de México, es importante planificar bien la ruta con antelación. Algunas partes del país se pueden explorar cómodamente en coche de alquiler, mientras que en otros tramos resulta más práctico un traslado privado o un vuelo nacional. Al combinar estas diferentes formas de viajar, se pueden reducir las jornadas de viaje largas. Un circuito puede consistir, por ejemplo, en pasar unos días en Ciudad de México, seguidos de visitas a lugares históricos del interior y una estancia en Yucatán. Quien disponga de más tiempo, también puede añadir Baja California, el Cañón del Cobre u otras regiones. De este modo, el viaje se puede estructurar en torno a la cultura, la naturaleza y la playa, sin que el programa resulte demasiado apretado.