Namibia es un país donde las estaciones muestran cada una su propio carácter; desde el seco y desértico invierno hasta el lluvioso y "verde" verano. La mejor época para viajar depende en gran medida de sus intereses, así como de la zona que desee visitar. A continuación encontrará un resumen por estaciones:
Primavera (septiembre - noviembre): El desierto cobra vida con las primeras lluvias. En Sossusvlei, las dunas adquieren un color extra intenso al amanecer y en Etosha, los animales aún se reúnen en torno a los últimos abrevaderos. Las diferencias de temperatura son grandes (mañanas frescas, tardes cálidas), ideales para fotógrafos y observadores de aves.
Verano (diciembre - febrero): Es la estación de las lluvias en gran parte de Namibia. Los paisajes se tiñen de verde brillante, muchos antílopes mudan a sus crías y las aves migratorias llegan en gran número. Espere tormentas tropicales, calor sofocante durante el día y arena a la deriva en las carreteras de tierra. Perfecto para quienes deseen ver la naturaleza en su estado más exuberante y no se amilanen ante los precios más bajos.
Otoño (marzo - mayo): La lluvia amaina, pero los tonos frescos permanecen durante un tiempo. Los ríos de la franja de Caprivi están crecidos, por lo que los paseos en barco son perfectos. Las temperaturas descienden lentamente y los cielos suelen ser cristalinos, ideales para observar las estrellas en la Reserva de Cielo Oscuro de NamibRand.
Invierno (junio - agosto): La época más popular para viajar. Es seco, soleado y muy fresco por la noche, sobre todo en el desierto. Es LA época de los safaris en el Parque Nacional de Etosha: la vegetación es escasa y la caza se concentra en los abrevaderos permanentes. Hay que tener en cuenta las aglomeraciones en los lodges más conocidos y las tarifas más elevadas.
Nota: Namibia presenta grandes diferencias regionales. En la costa atlántica, la niebla y el aire fresco del mar pueden hacer que los días sean frescos incluso en pleno verano, mientras que en el desierto del Kalahari hace calor. En el noreste (Caprivi), la malaria es especialmente frecuente durante la estación lluviosa. Quienes deseen evitar los periodos de mayor afluencia y las temperaturas extremas suelen optar por los meses de transición de abril/mayo y septiembre/octubre.